Permanecía ella en la esquina del bar, la luz la revelaba tenuemente bajo el humo de aquellos que disfrutan más la vida sabiendo que la van perdiendo con cada aliento.
Sus ojos furtivos, buscando donde ocultar su pena. Esperando que la vida pase rápido, que el sueño se acabe y volver a una rutina segura y sin pérdidas.
Su copa, siempre vacía y siempre llena. Aferrada a ahogar los gritos del pasado con ríos de tequila y limón. A desaparecerlos, a olvidar todo, como algo que nunca hubiera pasado, algo que solo se le ocurrio a alguien, como un chiste de mal gusto.
Su cabello, ocultando las marcas en su rostro. Esperando que nadie se fije, que nadie note su necesidad. Perdida en un sueño que se vuelve pesadilla
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