Da igual la química o la física, el problema es que no se puede vivir de energías, hay algo más, si solo nos moviera eso seríamos animales; luego están los deseos y metas, las relaciones, las alegrías y las decepciones. Y sobre todo, la capacidad inagotable de regenerar día tras día la fé en las cosas de este mundo, aunque eso suponga una percepción demasiado subjetiva.
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