Odio cuando vienes y luego te vas porque te echo un poco más de menos, pero sobretodo odio que se te escape esa lágrima de pena y aparezca esa nariz de pimiento.
En poco tiempo todo esto será una tontería y hablaremos de ello con la misma preocupación que aquí abajo.
Odio que aunque me seque los ojos siempre me pilles llorando por mi maldita nariz a lo Rudolf delatadora. La odio a ella, a ti no.
ResponderEliminar