Me he dado cuenta de lo difícil que me resulta escribir ultimamente, más cuando trato de hablar de mi. Eso no me gusta, porque supone que se ha creado una maraña que no se puede calificar en palabras, ni en una de mis teorías, ni se puede agradecer a nadie que te salve de eso. Porque te salvas cuando puedes, sola. He intentado escribir en el librito amarillo, pero lo he llenado de frases incompletas, de tachones. Podría contar mis minutos como si se tratara de una historia, pero sería superfluo, como quien escribe una novela, falta de empatía con mi corazón y falta de sentimiento. Podría utilizar el recurso fácil de algunos, que escriben para que otros les lean, para que alguien se entere, aunque muchas veces solo tratan de que ese alguien sea uno mismo, se repiten las cosas hasta que se hayan convencido de que es la verdad. A mi no me gusta engañarme, ni que otros se den por aludidos con mis textos, realmente me da igual. Cuando quiero decir algo, lo digo. Cuando quiero decirme algo, me lo digo. Las cosas son como son, para unos buenas, otros peores y otros regulares. No voy a decir que hoy es el primer día del resto de mi vida, hace muchas lágrimas que deje de creer en eso. Ser pequeño significa ser un iluso. Y ser iluso es precioso. Sonríe si crees que puedes, porque igual que otras veces, algún día no podrás y otros días no podrás quitarte la sonrisa de la boca. No se trata de ser negativo, pero no se puede vivir pensando, mañana será todo impresionante, porque es absurdo. Yo un día de estos, que no será mañana, ni seguramente pasado, me vestiré de verde o de rojo, pisando fuerte, volviendo a ser la que he sido siempre, esa con la que algunos bailaban hasta el amanecer, la que es capaz de contar las chorradas más grandes con su cara más seria, la que escucha y nunca necesita ser escuchada, la que abraza por alegría y no por pena, la que tiene un muelle en los pies, la que se pasa el día tarareando, la que puede pasarse horas bajo la lluvia sin llorar, la que algunos habrán odiado, la que otros habrán besado y al fin y al cabo, la que quiero ser, pero como iba diciendo, ¿vamos a caer en autoayudas baratas? Yo creo que no. Se hará cuando se pueda. Y el que se haya marchado para entonces, es que no debía estar. Hace mucho tiempo que aprendí que hay personas que saben manejar peor su amor a los demás que otras, pero realmente sé que personas están con su hombro, incombustible. Son los de toda la vida, algunos desde que nací y otros desde que tenía 15 años y era esa ilusa. Los demás de momento, son circunstanciales. Te oirán si les hablas, pero no escucharán, no se irán a la cama preocupados por mi, como yo me voy por los de verdad. Puede que sea un texto duro, pero Ana, creo que has plasmado muy bien lo que sientes.
Y desde luego, la canción de los domingos, adoro su letra. Parece que la radio me ha leído la mente.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar